"Ese anciano que se ha pateado los paisajes más abruptos y exóticos se apoya ahora en un bastón para seguir caminando y observar con esos privilegiados ojos lugares, ambientes y personas que van a arañar el alma del que contemple la obra de arte, tantas veces dolorosa, que va a captar su prodigiosa cámara fotográfica, intentando según sus propias palabras escribir y reescribir la vida en sus luces y sus sombras. Y la mirada de este anciano se mantiene limpia, con una extraña y maravillosa pureza, después de haberse zambullido tanta veces en el corazón de las tinieblas, de tener claro después de haber sido amargo testigo tantas veces y en todos los continentes de que el ser humano es el animal más violento y peligroso que habita la Tierra, de haber recogido en imágenes en blanco y negro toneladas de horror, desesperación y agonía.
Se llama Sebastião Salgado"


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