"Cuando creces, tienden a decirte que el mundo es como es, que debes vivir tu vida dentro del mundo y tratar de no darte mucho contra las paredes. Pero esa es una vida muy limitada. La vida puede ser mucho más amplia cuando descubres algo muy sencillo. Y es que todo lo que te rodea que llamas "vida" lo inventaron personas que no son más inteligentes que tú. Y tú puedes cambiarlo. Puedes ejercer influencia sobre eso. Puedes crear tus propias cosas que los demás pueden usar. Hay que sacudirse esa noción errónea de que la vida está ahí y hay que vivirla, en lugar de abrazarla. Cambiarla. Mejorarla. Dejar tu marca. Y una vez que lo aprendas, nunca volverás a ser el mismo".
Jobs (película)
"Brindemos por los locos. Por los inadaptados, por los rebeldes, por los alborotadores, por los que no encajan, por los que ven las cosas de una manera diferente. No les gustan las reglas y no respetan el status quo. Los puedes citar, no estar de acuerdo con ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Pero lo que no puedes hacer es ignorarlos. Porque cambian las cosas. Empujan la raza humana hacia adelante. Si bien algunos los consideran locos, nosotros vemos el genio. Porque los que estén tan locos como para creerse capaces de cambiar el mundo son los que lo hacen".
Jobs (película)
Discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford.
"Nuestros superhéroes saltan fronteras, atraviesan océanos, viven bajo puentes, y sobreviven en armonía con su entorno. Son los sin-rostro, de aquí y de allá. Seres solitarios en tiempos de paz, uno más en tiempos de guerra. Revolucionarios de gesto, miliciano a diario, seres que transforman las rutinas arcaicas, vicios no sostenibles erradicados. Ellos, los que modifican sus hábitos para vivir sin que ninguna dominación supraterrenal aceche su vitalidad creativa, son nuestros superhéroes. Ellos, y sólo ellos. Los revolucionarios del día a día, los que luchan para transformar su vida, sin nada, desde el ahora, el hoy, ya".
"A menudo, para conocer a un héroe, hombre o mujer, basta con acercarse al bar de la esquina, pedir un café y observar en torno. Caminar por la ciudad atento a los rostros, a las miradas, a la manera de situarse, también aquí, bajo un cielo del que los dioses emigraron hace tiempo, dejándonos la fría y dura soledad del hombre moderno, o del que siempre hemos sido. Quizá, si esos muchachos que buscan en un juego de ordenador o en una película de vampiros a los héroes de hoy estudiasen la expresión de su padre cuando, derrotado, vuelve a casa tras verse rechazado para un trabajo, la de su madre reventada tras lidiar afuera y adentro con la vida, la del hermano mayor que hace la maleta para jugársela lejos, allí donde consiga un trabajo y un salario dignos, comprenderían que los héroes no han muerto, sino que siguen vivos, muy cerca. Entre nosotros. Esperando una palabra de reconocimiento y el afecto de una sonrisa."
Arturo Pérez Reverte - Héroes de ayer y de hoy
"Hay héroes en la vida real. No sólo en el cine, la tele o la literatura. Usted y yo nos cruzamos con ellos con frecuencia, sin reconocerlos. Es injusto, pero así son las cosas. La gente debería llevar su biografía escrita en la cara. En la mirada. A veces la lleva, pero no todo el mundo sabe leer allí. Pocos lo hacen. De cualquier modo, las biografías visibles no son el caso. Los héroes pasan por nuestro lado sin que reparemos en ellos. Se sientan en la terraza del bar, se sujetan a la barra del metro o hacen cola en la oficina del paro, como tantos".
Arturo Pérez Reverte - Retrato de un héroe
"Porque hay muchas acciones grandes en esas pequeñas luchas.
Hay valor terco e ignorado que se defiende palmo a palmo en la sombra
contra la fatal invasión de las necesidades y de la ignonimia;
hay nobles y misteriosos triunfos que no ven ninguna mirada,
que no tienen la indemnización de ninguna clase de fama,
ni el saludo de ninguna clase de aplausos.
La vida, la desgracia, el aislamiento, el abandono, la pobreza,
son campos de batalla que tienen sus héroes; héroes oscuros,
pero más grandes a veces que los héroes ilustres".
"Digámoslo de paso; ser ciego y ser amado, es, en efecto, en este mundo en que no hay nada completo, una de las formas más extrañamente perfecta de la felicidad. Tener continuamente a nuestro lado una mujer, una hija, una hermana, un ser encantador, que está allí, precisamente porque necesitamos de él, y porque no puede pasar sin nosotros, conocer que somos indispensables a aquel ser a quien necesitamos, poder medir incesantemente su afecto por la cantidad de presencia que nos da, y decir: <<Pues que me consagra todo su tiempo, es que tengo todo su corazón>>. Ver el pensamiento a falta de la fisonomía, comprobar la fidelidad de un ser en el eclipse del mundo, percibir el crujido de un vestido como un ruido de alas, sentir ir y venir, salir, entrar, hablar, cantar; y pensar que uno es el centro de esos pasos, de esa palabra; de ese canto; manifestar a cada instante su propia atracción, conocerse uno tanto más poderoso cuanto es más impotente, y llegar a ser en la oscuridad y por la oscuridad, el astro a cuyo alrededor gravita aquél ángel; pocas felicidades igualan a esta. La dicha suprema de la vida es la convicción de que somos amados, amados por nosotros mismos; mejor dicho, amados a pesar de nosotros; esta convicción la tiene el ciego. Ser en su desgracia servido, es ser acariciado. ¿Le falta algo? No. Tener amor es no perder la luz. ¡Y qué amor! Un amor formado enteramente de virtud. No hay ceguera donde hay certidumbre. El alma a tientas busca el alma, y la encuentra. Y aquella alma encontrada y experimentada es una mujer: os sostiene una mano, es la suya, una boca roza vuestra frente, es su boca; oís cerca de vosotros una respiración, es ella. Tenerlo todo de ella, desde su culto hasta su piedad, no ser nunca abandonado, tener esa dulce debilidad que os socorre, apoyarse en esa caña inquebrantable, tocar por sus manos la Providencia, y poder tomarla en los brazos como un Dios palpable, ¡ qué arrobamiento ¡. El corazón, esa celeste flor oscura, cae en un desvanecimiento misterioso. ¡No cambiaría esa sombra por toda la claridad! El alma ángel está allí, sin cesar allí: si se aparta es para volver; se disipa como el sueño, y reaparece como la realidad; se siente el calor de su presencia que se aproxima, vedla. Hay en ella una efusión de serenidad, de alegría, de éxtasis; es un rayo de luz en la noche. Mil cuidados pequeños, nadas que son enormes en aquel vacío; los más inefables acentos de la voz femenina empleados en mimarnos, y supliendo por nosotros en el universo desvanecido. Siéntese uno acariciado con el alma. Nada ve, pero se conoce adorado. Está en un paraíso de tinieblas".
"Quizás estar vivo sea esto: perseguir instantes que mueren".
Muriel Barbery - La elegancia del erizo
Seamos ojos curiosos, oídos expectantes, almas que compartan sonrisas...
"No hay hombre valiente que nunca haya caminado cien kilómetros.
Si quieres saber quién eres, camina hasta que no haya nadie que sepa tu nombre.
Viajar nos pone en nuestro sitio, nos enseña más que ningún maestro, es amargo como una medicina, cruel como un espejo. Un largo tramo de camino te enseñará más sobre ti mismo que cien años de silenciosa introspección".
Patrick Rothfuss - El temor de un hombre sabio
TENGO UN VICIO
No puedo más.
Ardo en deseos de conocerte. Es tanto el tiempo que llevo escuchando sobre ti que ha llegado el momento. Necesito hacer realidad este sueño. Necesito vivirte, emocionarme a tu lado y sentir que una parte de ti se queda conmigo.
Sé que no te fías de mí. Que has oído por ahí que no atiendo a mis raíces, que mi corporeidad suele tener fecha de caducidad y que ni los sentimientos consiguen mantenerme más de lo que algunos quisieran. Lo sé. No soy fiel a ninguno de los lugares que he pisado. Y sabes que tú, no vas a ser menos. Pero ojo, eres el único en esencia, y por esa imposibilidad de reemplazarte, cuando esté allí, no estaré pensando en ningún otro.
Pero sí. Quedas advertido. Soy del mundo.
Y ya sabes que esa es mi etiqueta. Me fabricaron entre Curiosidad y Libertad, y aquí estoy. Sentada en el tren del capitalismo y de tantas otras cosas rotas. Encadenada a todo aquello que no depende de mí y pintándome los labios con el color de la impotencia. Pero ojo, que también voy sentada en un tren en movimiento. En un tren que me acerca a todas aquellas cosas que sí puedo hacer, a todo aquello que sé que puedo cambiar. Y claro, qué voy a decirte. Siempre los cambios, empiezan por mí. Y esos cambios, nacen viajando. Por eso, perdóname por anticipado cuando vuelva a dejarte.
Y es que tengo un vicio. Tengo el vicio del que alimenta su alma con cada uno de los lugares nuevos que visita. Tengo el vicio del que antes de irse de un sitio, ya está pensando en otro. Tengo el vicio de vivir entre un Carpe Diem presente y un nuevo sueño futuro.
Tengo un vicio.
Y lo siento. Porque no han fabricado terapia, medicamento ni remedio. Ni los besos más dulces podrían curar esta adicción. No tengas la esperanza de que algún día pise tan fuerte tus calles que las huellas en la memoria de tu historia me impidan despedirme. Porque siempre lo hago. Y es que cada despedida me sabe a otra bienvenida. Porque cuando vuelvo, ya me estoy yendo otra vez.
Así que sí. No soy de fiar. A los únicos lugares a los que me aferro son a los huecos que las personas más importantes de mi vida dejan en mi corazón. Las personas sin las que no podría vivir. Por eso me aferro al cariño, al amor, al aprendizaje, a la fidelidad y a la lealtad que las mejores de ellas son capaces de darme. Me aferro a los vínculos, pero no establezco raíces en lugares, y a veces, lo siento.
Y es que quién sabe.
Hoy aquí y mañana, ya veremos.
Y deberías saber que lo más importante ya no es dónde, sino con quién. Y te aseguro que las personas que llevo en la mochila a mis espaldas no consiguen pesarme. De hecho, consiguen que vuele aún más alto, más lejos, y más rápido.
Es la adicción del que viaja. Del que se atreve a tener muchas primeras veces en lugares distintos. Del que se atreve a confiar en uno mismo y en sus posibilidades. Es la adicción del que se da cuenta de que solo, aunque acompañado, también se puede. Del que aprende en cada viaje, del que se atreve a desmontar sus viejas teorías y a construir las nuevas. Es el vicio del soñador, del que va en busca de nuevas historias, aventuras y personas. Es el vicio del que nunca tiene suficiente. La adicción de quien no quiere ponerle límites al mundo. La adicción de quien, sabiéndose limitado en tiempo, no quiere limitarse en espacio.
Así que lo siento. Nos veremos una, dos o quizás muchas más veces. Pero no me pidas que me quede, ni saques de mí falsas promesas que te aseguro que no puedo cumplir. Disfrutemos del tiempo que estemos juntos, pero tendré que dejarte antes incluso de que comiences a imaginarte nuestra despedida.
Y es que cuando ya haya pisado tus calles, cambiaré mis zapatos para pisar las de otros.
Porque allá, a la vuelta de la esquina, asoma un nuevo lugar.
"Somos lo que somos y a la vez somos lo que hacemos para cambiar lo que somos". Patas arriba
"Estamos en plena cultura del envase.
El contrato de matrimonio importa más que el amor,
el funeral más que el muerto,
la ropa más que el cuerpo
y la misa más que Dios".
Utopía
"Los funcionarios no funcionan. Los políticos hablan pero no dicen. Los votantes votan pero no eligen. Los medios de información desinforman. Los centros de enseñanza enseñan a ignorar. Los jueces condenan a las víctimas. Los militares están en guerra contra sus compatriotas. Los policías no combaten los crímenes porque están ocupados en cometerlos. Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan. Es más libre el dinero que la gente. La gente está al servicio de las cosas".
- El libro de los abrazos -
EL SISTEMA
que programa la computadora que alarma al banquero
que alerta al embajador que cena con el general
que emplaza al presidente que intima al ministro
que amenaza al director general que humilla al gerente
que grita al jefe que prepotea al empleado
que desprecia al obrero que maltrata a la mujer
que golpea al hijo que patea al perro.
- Días y noches de amor y de guerra -
"Pánico de vivir, pánico de caer: pánico de perder el trabajo, el coche, la casa, las cosas.
Pánico de no llegar a tener lo que se debe tener para llegar a ser".
- Patas arriba -
"Ojalá podamos tener el coraje de estar solos
y la valentía de arriesgarnos a estar juntos,
porque de nada sirve un diente fuera de la boca
ni un dedo fuera de la mano.
Ojalá podamos ser desobedientes,
cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia
o violan nuestro sentido común".
- Los caminos del viento -
"Vista del crepúsculo, al fin del siglo.
Está envenenada la tierra que nos entierra o destierra.
Ya no hay aire, sino desaire.
Ya no hay lluvia, sino lluvia ácida.
Ya no hay parques, sino parkings.
Ya no hay sociedades, sino sociedades anónimas.
Empresas en lugar de naciones.
Consumidores en lugar de ciudadanos.
Aglomeraciones en lugar de ciudades.
No hay personas, sino públicos.
No hay realidades, sino publicidades.
No hay visiones, sino televisiones.
Para elogiar una flor, se dice: <<parece de plástico>>"
- Patas arriba -
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo para perder el tiempo. Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen silencio ni pueden comprarlo. Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen piernas que se han olvidado de caminar, como las alas de las gallinas se han olvidado de volar. Pobres, lo que se dice pobres, son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida. Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen el derecho de respirar mierda, como si fuera aire, sin pagar nada por ella. Pobres, lo que se dice pobres son los que no tienen más libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión. Pobres, lo que se dice pobres, son los que viven dramas pasionales con las máquinas. Pobres, lo que se dice pobres, son los que son siempre muchos y están siempre solos. Pobres, lo que se dice pobres, son los que no saben que son pobres. - Patas arriba -
"La lucha del hombre contra el poder, es la lucha de la memoria contra el olvido. Quien lucha puede perder; quien no lucha, ya perdió".
"Cuando la tiranía es ley,
la revolución es orden".
Calle 13 - Adentro
Charles Chaplin - El gran dictador
"Perder con clase y vencer con osadía,
porque el mundo pertenece a quienes se atreven"
Charles Chaplin
"No llores por un mundo que lucha, lucha por un mundo que llora". "Cuando el rico le roba al pobre se llama negocio. Cuando el pobre pelea por recuperarlo, se llama violencia".
"Hemos conseguido un sistema que nos persuade a gastar el dinero que no tenemos en cosas que no necesitamos para crear impresiones que no durarán en personas que no nos importan".
Ve a la escuela. Estudia .Consigue un empleo. Trabaja. Paga impuestos. Cásate. Ten hijos. Hipotécate. Mira la tele. Sigue la moda. Pide prestamos. Actúa con normalidad. Compra muchas cosas. Camina por la acera. Escoge entre este producto o este otro. Ahorra para cuando seas viejo. Obedece la ley. Y, sobre todo, no cuestiones jamás lo que te han dicho que tienes que hacer. Y ahora repite conmigo: " Soy libre "
"Las peores cárceles tienen muros invisibles"
Sho Hai y Xhelazz - Hodio
"He visto gente tan pobre,
que sólo tenía dinero".
Panzers - Si queréis, podéis
«¡Libertad!» es la cantinela más necia de nuestra civilización, pero sólo quienes se ven privados de ella tienen una mínima idea de lo que significa.
"El objetivo de la vida es el desarrollo de uno mismo. Realizar a la perfección nuestra propia naturaleza: para eso estamos aquí cada uno de nosotros".
"Todo impulso que nos esforzamos por ahogar se agazapa en nuestra mente y nos envenena".
Oscar Wilde - El diario de Dorian Gray
"La gente muere de sentido común,
con una oportunidad perdida tras otra.
La vida es el presente, el futuro no existe.
HAZ QUE LA VIDA ARDA SIEMPRE CON LA LLAMA MÁS INTENSA".
"Ese anciano que se ha pateado los paisajes más abruptos y exóticos se apoya ahora en un bastón para seguir caminando y observar con esos privilegiados ojos lugares, ambientes y personas que van a arañar el alma del que contemple la obra de arte, tantas veces dolorosa, que va a captar su prodigiosa cámara fotográfica, intentando según sus propias palabras escribir y reescribir la vida en sus luces y sus sombras. Y la mirada de este anciano se mantiene limpia, con una extraña y maravillosa pureza, después de haberse zambullido tanta veces en el corazón de las tinieblas, de tener claro después de haber sido amargo testigo tantas veces y en todos los continentes de que el ser humano es el animal más violento y peligroso que habita la Tierra, de haber recogido en imágenes en blanco y negro toneladas de horror, desesperación y agonía.