domingo, 6 de marzo de 2016

No me acostumbro

NO ME ACOSTUMBRO
No me acostumbro a sentir como nos manipulan, nos usan y nos tiran como si fuésemos basura.
No me acostumbro a asentir con la cabeza mientras los demás piensan.
No me acostumbro a callarme la boca ni a cerrar los ojos cuando algo me provoca.
No me acostumbro a hacer de peón mientras los reyes nos comen sin ningún pudor.
No me acostumbro a quedarme sentada sin hacer nada, sin pelear por lo que me falta.

No me acostumbro a la libertad sobrevalorada, a las mentiras, a hipotecar mi alma.
A las falsas apariencias, las ataduras y las alarmas.
No me acostumbro a una tierra con dueño, comercializada y sin calma.
Al hambre, a la miseria, a los generales y las bombas que lanzan.

No me acostumbro a mirar a mi alrededor buscando una aprobación.
A seguir caminos marcados, transitados y con circulación.
No me acostumbro a la gente que espera que baje Dios y lo arregle.
A que existan leyes que encubran a reyes y presidentes.

No me acostumbro a la vergüenza y a la dignidad robada.
Corazones corruptos con ganas de lucrar su alma.
Descansando en una playa mientras la sociedad estalla.
Viviendo en un cuento con final de hadas.

Ponte en pie, con el puño arriba y la cabeza bien alta.
Saca tu lengua a pasear, que tus palabras sean las armas que los matarán.
Palabras inyectadas de veneno, directas a su cerebro,
sin filtros, sin traducciones de ningún tipo.
Que se enteren, que no nos infravaloren, que todavía podemos enseñarles
que lugar ocupan en nuestros corazones.
Ser soles que iluminan conciencias dormidas, metralla que atraviesa paredes de roca viva.
Ser la lluvia que empapa sonrisas de moral herida. Salir y gritar.

Que el final solo nos servirá para volver a empezar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario